Dicen que no hay regla sin excepción y probablemente sea cierto. Encontrar las situaciones en las que estas reglas pueden transgredirse es cosa de genios y , en ocasiones, todos queremos sentirnos genios.
El Rafa Bayarri A demostró que intentar sentirse genio, aunque sea por un rato, puede costar muy caro; en su búsqueda de excepciones se encontró con confirmaciones a las reglas.
El presi intentó demostrar que se pueden perder tiempos en la apertura, destrozar su propio flanco de rey y quedar en mejor posición; consiguió todo lo contrario además de dejar en entredicho una variante que probablemente sea correcta: derrota y de las gordas; fue el primero en terminar y dejar la estela de lo que sería una tarde casi desastrosa.
Juan puso en duda el principio básico de que no se puede alejar la dama de la zona de lucha y se comió un peón, que a la larga, demostró estar envenenado: derrota y de las que reafirman los principios básicos.
Manolo demostró que se puede transformar una partida en estado de ruina en otra de estado victorioso, después volver a dejarla en estado de ruina y por último perderla: esta vez no hubo excepción a pesar del esfuerzo final que realizó.
Alfredo, otra vez con negras, consiguió una posición en la apertura, de esas en las que él se siente cómodo, con un peón a punto de morir y sus piezas en posición pasiva. La situación el los apuros de reloj, de ambos, era dramática; las blancas tuvieron que entregar calidad y la situación se equilibró en parte. Ese fue el momento en el que el negro no vio un doble del caballo blanco; el resto no vale la pena comentarlo.
Visto lo anterior, las excelentes victoria de Vicente, Luis y Domingo no servían para nada en lo que respecta al resultado y Paco tuvo que, otra vez, luchar y forzar una partida muy difícil. Como suele ocurrir arriesgó y consiguió una posición con posibilidades; pero posibilidades de cualquier cosa. Su rival jugó bien; sacrificó un caballo y empujó un peón hacia la coronación. Los apuros de tiempo y la compleja posición hicieron el resto: otra, y era la quinta, derrota: 5 – 3.
El encuentro se disputó en el Centro Agrícola de Sueca; el que escribe estas líneas no recuerda haber estado allí anteriormente y he de decir que me sentí impresionado por algunos edificios de la ciudad y por el local de juego. Algo bueno tenía que salir del viaje.
La sonrisa nos la ofrece, una vez más, el Rafa Bayarri B. Ganó por 6,5 a 1,5 al Basilio B con la única derrota de Matteo; probablemente jugó por obligación responsable y, en ocasiones, esto suele pagarse. Victorias de Virgilio, Txistu, Albiach, Miguel, Luis y Monrós; los cuatro últimos tableros volvieron a demostrar de lo que son capaces y ya reciben el nombre de the Fab Four (los cuatro ¿qué?)
Ya vimos que este era el año del Rafa Bayarri B; hasta Domingo, que jugó con el equipo A…tata ra ta tatata tata ra ta ta tarara ta, ganó, y de forma convincente.
Me queda un comentario para Vicente y Luis; que ganaron con rotundidad. Luis acabó con paciencia y buen juego con del Arco; un veterano que aún recuerda pasadas glorias y que tiene un estilo propio a la hora de mover las piezas. Vicente llegó a tener dos piezas de más. Llegó a un final con una pieza de su adversario en el bolsillo y movió su rey hasta acabar con los argumentos de su oponente; muy bien.
Y es que a veces el ajedrez parece tan sencillo que uno se pregunta si no será simplemente cosa de no saltarse las reglas; de no buscar excepciones.





