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Club d'Escacs Rafa Bayarri de Alboraia

TENSIONES AJENAS

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El Rafa Bayarri se proclamó campeón la semana pasada. Tendremos tiempo de celebrarlo como se merece el día 23 de abril, si el planeta sigue girando como lo ha estado haciendo los últimos millones de años.

El Ocho y el Ateneo Marítimo competían por la segunda plaza. Nosotros teníamos que echar el resto, por honradez deportiva. Solo lo intentamos. Podemos llamarlo relajación o desmotivación, pero el único que cumplió con la victoria, y postrera, fue Luís, que ganó una hermosa partida.

Alfredo se metió en la posición más horrible e incómoda que uno puede imaginar. Aguantó pero acabó perdiendo.

Paco no fue la boa a que nos tiene acostumbrados. Santi no tuvo continuidad y consiguió unas merecidas tablas, como Paco.

Este presi realizó una partida correcta y aburrida hasta que estuvo perdido y Rafa después de ganar una calidad se despistó.

Fer y Miguel, que luchó por primera vez con el primer equipo, defendieron sus partidas hasta que inclinaron su rey.

En resumen, media debacle. Es malo jugar con tensión, pero es peor luchar con tensiones ajenas.

 

BALANCE TEMPORADA 2010

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Final de temporada en interclubs, a falta de una intrascendente última ronda, porque ya está todo el pescado vendido. Deberes hechos. Ascenso y campeonato. Meritorio, es decir muy poco. Cuesta trabajo asimilar lo que en realidad hemos logrado. En tres años hemos pasado de militar modestamente y sin aspiraciones en primera provincial, a la primera categoría autonómica. Dos ascensos en tres años y un equipo de provincial ahí en retaguardia, manteniendo viva la llama del continuo renovar flamígeo.

Los números no mienten (¿verdad Virgilio?), pero son comprensibles.

Los explica un fabuloso Juan Sospedra aportando solidez, experiencia, efectividad, fuerza y la maestría que su título pregona y su buen hacer en el tablero refrenda.

Los explica un artista velite y bailarín, de acuerdo, pero porque siempre bailaba con la más fea (¡esto no va por tu novia, no me malinterpretes!) haciendo el esfuerzo de sus compañeros mucho más sencillo, desgastando las primeras acometidas de las filas bárbaras, y de vez en cuando llevándose por delante a algún general enemigo con gran estilo. ¡Gracias Santi!

Los explica el maravilloso ajedrez de Sento, la escandinava que todos le fagocitamos indecentemente, su fortaleza y calidad que catapulta el nivel general del equipo a cotas inimaginable hasta hace bien poco.

Los explica la parálisis del juego de nuestros adversarios cuando se enfrentan a la Boa y buscan desesperadamente una salida revolviéndose inútilmente mientras sufren una presión constante, creciente, insoportable. Descomunales los números y la temporada de Paco. Olé, Mr Pichichi.

Y con estos cuatro monstruos allí arriba ¿qué tranquilidad no sentirá nuestro presidente que le permita recuperar un nivel que siempre supimos que tenía, un desparpajo juvenil, unos gambitos audaces, y un preciosismo en su juego, que siempre deseamos disfrutar? Enhorabuena presi. Bueno, bonito y barato (porque difícilmente podremos pagarte todo lo que haces por el club).

Y la frase “era una posición horrible, pero cómoda” siempre nos quedará en el recuerdo, en los anales del club, como una graciosa ocurrencia que celebramos con carcajadas, pero que realmente es mucho más reveladora de lo que pensamos, porque es el sello actitudinal de un gladiador infatigable esgrimiendo por acero una ambición irrefrenable, por coraza un optimismo desbordante (y contagioso) y por escudo un ajedrez de alta escuela. Otro destacado por sus números, enorme, Alfredo.

También resulta curioso nombrar “Rockie del año” a un veterano curtido en mil batallas como Ignacio Alonso, pero no sólo sus números le otorgan el título, sino sobre todo la solidez de su juego. Otro insigne esta temporada, una regularidad aplastante, y van…ya perdí la cuenta.

Y Luis Poveda. Apenas se afeita, acaba de adquirir la edad penal y lo arrojamos a la arena de una fortísima categoría como la autonómica con tan sólo un par de temporadas a sus espaldas. Y a fe mía que fue una excelente decisión, porque el cúmulo de experiencias adquiridas constituye una de las mejores inversiones que nunca hizo el club. Como no tenemos dinero que invertir (¡ni que gastar!) preferimos invertir en ilusiones, en esperanzas, en lo poco que nos queda de posibilidades de renovación en sangre joven. Y él es nuestro futuro, no lo olvidemos. Pero es que además esta temporada nos ha demostrado que YA es nuestro presente. Enhorabuena chaval…ote.

Pero permitidme que entre tanto héroe, entre tanto Coloso, entre tanto Aquiles, entre tanto fenómeno, destaque a mi predilecto. Porque los demás son auténticos maestros de la profundidad y la amplitud, del cálculo espacial, de la conducción de ejércitos en escaqueados tridimensionales, pero sólo uno juega, convive, desprecia y desafía a la cuarta dimensión, el tiempo, con auténtica MAESTRÍA. ¡Qué lecciones! ¡Qué personalidad! ¡Qué jugadorazo! ¡Cuánto valor! ¡Qué cabeza, qué generosidad, qué templanza, qué resistencia, qué memoria! Qué eternidad. Qué ejemplo. ¡Qué orgullo llevar su nombre en el escudo! Qué lágrima… ¿de dónde ha salido esta lágrima que me cae..?

El equipo ha sido constante, sólido, perseverante, y casi en todas las rondas estos hombres han luchado denodadamente por la victoria. Pero cuando aparecía en la tablilla un número superior al ocho, allí saltaba como un resorte desde el banquillo nuestro zombi particular, ese Jose resurrecto al que hay que incinerar si no quieres que se levante de su tumba para ganar la partida, ese infatigable talento innato que nunca se rinde por muy “inferior” que parezca estar. El reserva de lujo, capaz de capitanear al segundo equipo o de reforzar al primero con la misma eficiencia. Y César, en la recámara, siempre atento para cubrir las posibles bajas y de vez en cuando entonar un Vini, vidi, vici muy valioso.

Y conviene no olvidar que los méritos de estos colosos los andamia la estructura piramidal de nuestro modesto club. Y así, cabe destacar la excelente progresión del velocírraptor Juan Carlos, rápido y letal, la veteranía de Jose Albiach (te echamos de menos, bandido), la dureza y la solidez de la conexión transalpina Matteo-Miguel, el trabajo sucio, esforzado, perseverante, sustitutivo (del capitán desertor) e insustituible (¿qué haríamos sin ti?) y desinteresado de Txistu, que cada temporada crece más y cuyo juego cada vez es más maduro, la generosidad y la entrega de Javier y Jose Luis Monrós transformando su ajedrez de café en competitivo, descubriendo las miserias y grandezas del juego lento en partidas oficiales, penando frustraciones (necesarias para aprender) y gozando de una nueva dimensión del juego, sin olvidar los saltarines caballos de Carrión, que esperamos se hayan recuperado, y al incombustible Virgilio, hombre de club donde los haya, benefactor callado del Rafa Bayarri, al que difícilmente podremos compensar todo el bien que nos ha hecho. Y permitidme que del segundo equipo destaque a nuestro Ave Fénix, Luis Millán. Volviendo de su histórico ostracismo este veterano guerrero ha demostrado que quien tuvo retuvo y nos ha dado una lección de buen juego prácticamente en todas las rondas, baluarte indestructible del segundo equipo, cuyos números llaman a la reflexión y exigen su promoción a puestos superiores, y cuya solidez apabulla a los rivales. Fabuloso Luis, mi Cicerone particular. ¡Vaya temporada!

Espero no haber olvidado a ninguno.

Hay tantas razones para celebrar el éxito del ascenso, del equipo, del club, logros individuales, obras de arte que quitan el hipo (Santi forever), niveles de juego fascinantes, progresiones geométricas, estadísticas fabulosas..., que me sorprendo gozando con el recuerdo de vivencias que nada tienen que ver con todo esto. Paladeo el sabor de las almendras saladas empujadas con productos hidratantes y no puedo dejar de pensar si no serán estos fluidos los verdaderos responsables de la salud del club, o al menos lo que ellos representan. Porque me ilusiona el futuro más próximo, el Torneo Social, quizás más por el postanálisis hidratante que por las partidas en si. Quizás más por la posibilidad de conocer futuribles compañeros (invitad a cuantos deseéis al Social que serán bien recibidos) que por el hecho deportivo en si. Y me ilusiona más el futuro de la temporada que viene, no tanto por el salto cualitativo que supone batirse con muchos de los mejores jugadores valencianos, sino por el hecho de que el Rafa Bayarri afrontará, una vez más, un reto, un proyecto común de dimensiones impensables hace muy pocos años. Y es que la grandeza del club no sólo la determina el hecho de que hayamos sido campeones. No. Me llena de orgullo deambular por otros clubes y que el Rafa Bayarri sea un club respetado, reputado e incluso deportivamente temido. Y la grandeza de un club también la hacen las cervezas, los chistes, la ambición y la cena de celebración que nos vamos a regalar, ¿verdad? Y el inédito hecho de que por primera vez anotamos un cero en la casilla de "incomparecencias". Todo un éxito.

A veces cuesta comprender que para rehacerse hay que caer. Y si alguien alguna vez pensó que el club atravesaba una crisis, mea culpa, también tendré-tendremos que aceptar que en estos momentos dulces nuestra salud es envidiable. Y es hora de felicitarnos por ello.

Sinceramente, y a todos, enhorabuena campeones. Enhorabuena, amigos.

FER.